Esquina y después
Uno viene mirando puteríos, negocios de chucherías y bares para turistas que son plásticas copias de los que hay en sus lugares de orígen. Como Los Simpson cuando van a Japon y comen en Grigolandia. Pero se dobla la esquina y estás con amigos caminando por París, suena un tango por ahí y empieza a nevar en tu alma. Te das cuenta que la decadencia no importa a las cosas eternas.
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on Sunday, July 15th, 2007 at 9:27 pm and is filed under Buenos Aires, De giras psicotrópicas.
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