March 29th, 2008
Grisina era parecida a Lucrecia, pero no estaba tan loca. Igual de gris, pero pertenecía a Sebastián, mi mejor amigo de la primaria. Me quedaba a dormir en su casa y a veces despertaba con la gata al pie de mi cama. Nada fuera de lo normal. Pero un día abrí mis ojos en los suyos. Oscuros e infinito, lo que veía en ellos me daba un pánico grande como el barrio. Grité y sobresalté a medio mundo, pero nadie me entendió. Ay, no seas así tampoco, que la gata hace siempre eso, me dijeron, pero no te va a hacer nada.
En séptimo cambié de colegio y fueron pocas las veces que volví a quedarme. Grisina, que se frotaba contra nosotros en el jardín de invierno cuando quería pedirnos comida, vivió hasta los 20 años, hace poco.
March 27th, 2008
Este es un post en caliente, fuera de orden, de programa, de lo que suelo publicar. Si quieren poesía, bueno, esperen a mañana. Ya no me bancaba más decir una cosa acá y otra en mi timeline de twitter.
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March 26th, 2008
Esa gata está loca, decía mi viejo desbordado, con los ojos queriendo huir de su órbita. Esa gata está loca y se va, dijo. Y se fue. La echó de una patada y nunca más la vimos. Lucrecia era gris y mi último, casi único recuerdo de ella es de esa noche. Por ahí yo la estaba molestando, no sé, tenía tres o cuatro años. Un relámpago oscuro, el grito, un ardor en el ojo. Si no parpadeaba en ese preciso momento, por ahí hoy ando contando historias sobre mi tuertez.
March 25th, 2008
Esteban Peicovich -escritor, periodista, pueta, hombre de palabra- presenta su libro El Ocaso de Perón en Venezuela 370 a las 19, acompañado de Felipe Pigna (bien) y Elisa Carrió (uf). El libro es muy bueno, con datos imperdibles, aunque poco amigable para los no-iniciados en el atroz encanto argentino del peronismo. Vayan y lean, de paso los fanáticos de este blog pueden conocerme (todo muy (?)) y les firmo algo en una servilleta.

Foto vía eblog
March 24th, 2008
-No puedo creer -dijo Jorge- cómo nos estamos escapando de nuestra propia casa, a hurtadillas, como si fuera otro país.
-Son esos hijos de puta, y es otro país-acotó Juan Guillermo.
-No, muchachos -corrigió Héctor José-. Es nuestro y somos nosotros. Lo toman como propio, pero nunca va a ser suyo. Es nuestro y somos nosotros y vamos a volver.
Jorge volteó para ver la prisión, aplastada por un cielo negro de angustia. Héctor José no sacaba la vista de la tierra dura, tan distinta del barro generoso que conocía. Juan Guillermo bufaba y resoplaba. Vamos mierda, que falta poco, exhaló, y siguieron empujando el auto a través de tierra de nadie.

Fuente
March 24th, 2008
En el signo late la lucha de clases
Valentin Voloshinov, Marxismo y filosofía del lenguaje
Hoy es todos los días. La palabra es nuestra. Recordemos y seamos en consecuencia.
March 22nd, 2008
Cuando abajo estaba el cielo abierto no importaban ni la dureza del piso ni los dolores del cuerpo. Era la edad lozana, la sangre que bulle y deafía a cualquier termostato. Ella era linda más allá de que lo fuera o no. Ella era linda porque hacía lindos días por un aquel entonces que no está tan lejos.
Pero es cierto. Las lindas enamoran, se prenden como garrapatas a nuestros hilitos más íntimos y nos hacen marionetas. Y muchas veces se nacen ellas mismas en esas marionetas. La macana es que nosotros no nos damos cuenta hasta que demasiado arde o es demasiado tarde…
Lo dijo eBetas, en un comentario del post anterior. Merece post y no puedo más que coincidir. La más linda que alguna vez conocí era la que más feliz me hacía cuando despertaba.
March 21st, 2008
Abajo nuestro, alfombra de jazmines. Más abajo aún, el cielo abierto.
-Qué vivo, te gustan las lindas a vos.
-Ya sé, tengo que apuntarles a las feas, porque de las lindas me enamoro y ahí se va todo al carajo.
Escuché un claro perdido, apuramos otro trago, y seguimos mirando hacia arriba.
March 20th, 2008
Si desaparezco y parece que me hubiera desvanecido es porque estoy intentando eso mismo. Aunque el aire no me albergue, a veces casi que me sale y todo. Casi.
March 19th, 2008
Miradas miles
astros que queman la piel
solo de noche
Locos giramos
por todos los sablazos
caí rendido