Enmienda
Cuando abajo estaba el cielo abierto no importaban ni la dureza del piso ni los dolores del cuerpo. Era la edad lozana, la sangre que bulle y deafía a cualquier termostato. Ella era linda más allá de que lo fuera o no. Ella era linda porque hacía lindos días por un aquel entonces que no está tan lejos.
Pero es cierto. Las lindas enamoran, se prenden como garrapatas a nuestros hilitos más íntimos y nos hacen marionetas. Y muchas veces se nacen ellas mismas en esas marionetas. La macana es que nosotros no nos damos cuenta hasta que demasiado arde o es demasiado tarde…
Lo dijo eBetas, en un comentario del post anterior. Merece post y no puedo más que coincidir. La más linda que alguna vez conocí era la que más feliz me hacía cuando despertaba.
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on Saturday, March 22nd, 2008 at 12:47 am and is filed under Disgresiones.
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