Fuga
-No puedo creer -dijo Jorge- cómo nos estamos escapando de nuestra propia casa, a hurtadillas, como si fuera otro país.
-Son esos hijos de puta, y es otro país-acotó Juan Guillermo.
-No, muchachos -corrigió Héctor José-. Es nuestro y somos nosotros. Lo toman como propio, pero nunca va a ser suyo. Es nuestro y somos nosotros y vamos a volver.
Jorge volteó para ver la prisión, aplastada por un cielo negro de angustia. Héctor José no sacaba la vista de la tierra dura, tan distinta del barro generoso que conocía. Juan Guillermo bufaba y resoplaba. Vamos mierda, que falta poco, exhaló, y siguieron empujando el auto a través de tierra de nadie.
This entry (Permalink) was posted
on Monday, March 24th, 2008 at 5:40 pm and is filed under Uncategorized.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0
feed.
You can leave a response
, or trackback
from your own site.



Leave a Reply