Los anuncios 2 – Grisina
Grisina era parecida a Lucrecia, pero no estaba tan loca. Igual de gris, pero pertenecía a Sebastián, mi mejor amigo de la primaria. Me quedaba a dormir en su casa y a veces despertaba con la gata al pie de mi cama. Nada fuera de lo normal. Pero un día abrí mis ojos en los suyos. Oscuros e infinito, lo que veía en ellos me daba un pánico grande como el barrio. Grité y sobresalté a medio mundo, pero nadie me entendió. Ay, no seas así tampoco, que la gata hace siempre eso, me dijeron, pero no te va a hacer nada.
En séptimo cambié de colegio y fueron pocas las veces que volví a quedarme. Grisina, que se frotaba contra nosotros en el jardín de invierno cuando quería pedirnos comida, vivió hasta los 20 años, hace poco.
This entry (Permalink) was posted
on Saturday, March 29th, 2008 at 5:10 pm and is filed under Uncategorized.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0
feed.
You can leave a response
, or trackback
from your own site.


Leave a Reply