Los Anuncios I – Lucrecia
Esa gata está loca, decía mi viejo desbordado, con los ojos queriendo huir de su órbita. Esa gata está loca y se va, dijo. Y se fue. La echó de una patada y nunca más la vimos. Lucrecia era gris y mi último, casi único recuerdo de ella es de esa noche. Por ahí yo la estaba molestando, no sé, tenía tres o cuatro años. Un relámpago oscuro, el grito, un ardor en el ojo. Si no parpadeaba en ese preciso momento, por ahí hoy ando contando historias sobre mi tuertez.
This entry (Permalink) was posted
on Wednesday, March 26th, 2008 at 6:48 pm and is filed under Uncategorized.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0
feed.
You can leave a response
, or trackback
from your own site.


Leave a Reply