January 17th, 2008
Huí a cubierta. Sentéme en popa a escuchar música, fumar, despedirme. Con cada canción y cada pitada me arrancaba las añoranzas de a jirones y las tiraba por la borda, al vacío. Acaso el río cargue demasiada nostalgia ya, porque en lugar de hundirse entre lágrimas marrón plateado, las añoranzas volvían. “Vas a tener que cargarnos un tiempo más”, susurraban y se metían en mi mochila.

January 17th, 2008
Buenos Aires, amante gataflórica, te mata en el lecho. Arranca tu cabeza cual mantis, a pesar de lo mucho que uno rece. Pero al irte llora vacíos y silencios. Te despide con un concierto de fueguitos que danzan y titilan. “Te voy a esperar”, moquean -”porque vas a volver”, jura, perjura, promete.
January 17th, 2008
No se puede despachar ni la cabeza ni el corazón por aduana: los rechazarían, como los materiales tóxicos e inflamables que son. Documentos son ascépticos trámites para mentirnos que todos somos normales y vamos a donde vamos sólo a descansar.
January 17th, 2008
Me fui de vacaciones a Piriápolis el martes 8 de enero de madrugada y luego el domingo a Valizas, con Lula y Germán. Volví recién. Los que seguirán son los textos que me surgieron en o que narran éste viaje, espero que en orden cronológico. Intitulados, por razones, Crónicas del viaje en busca de los fuegos.