July 19th, 2007
El miedo a cambiar puede ser el miedo al intercambio, a que te cambien por otro. Sala de partos, naves quemadas, cruzar puentes con la suerte echada. Una vez estaba en Lanús, llegué a Retiro, me dormí en algún punto y desperté en Villa Martelli. Mi mano tomó un teléfono público para pedir ayuda y salir de esa tierra extraña. El teléfono estaba en chino, pero lo más raro era mi mano. ¿Era mi mano?
July 18th, 2007
Me miraba sensual, hipnótica, agresiva como debe hacerlo la muerte cuando se compadece de su víctima. Giraba y me rodeaba en círculos, cantando las odas a mi pronta desaparición, con risas vacúas de coreutas lejanos. Comprendí, entonces, que nadie me ayudaría y me resigné, pues mi hora ya había llegado.

Tuve que hacer un esfuerzo enorme para levantarme de ese sillón. Casi no puedo salir del departamento; todos dormían. Un solidario venció la inercia y me expulsó a la calle. Mierda que hacía frío a las siete.
July 15th, 2007
Uno viene mirando puteríos, negocios de chucherías y bares para turistas que son plásticas copias de los que hay en sus lugares de orígen. Como Los Simpson cuando van a Japon y comen en Grigolandia. Pero se dobla la esquina y estás con amigos caminando por París, suena un tango por ahí y empieza a nevar en tu alma. Te das cuenta que la decadencia no importa a las cosas eternas.
July 14th, 2007
Cigarrillos, pastillas y alcohol. Era la idea, al menos. Porque la impostura de esa vida es atractiva, vende. Pero no: pastillas y café con leche. Congestión. Alienación laboral y pastillas. Cansancio. Café con leche y masas de vieja, flema. La radio, las lecturas. El cuerpo que finalmente cae rendido sobre las sábanas.
Se hace todo lo que se puede, pero no se puede todo.