Casi Haikus » Fotos

Satori del cielo violeta

April 29th, 2008

Parí mil soles. Morí mil noches. Pero es esta la primera, me siento en el estribo y las nubes me comen. Vuelo el frío violeta y no bajo casi nunca. Morí mil y una noches. Parí mil y un soles.

Una de las plagas

April 18th, 2008

“La tierra no es más nuestra, pero jamás será suya ni de sus santos. Pueden quedársela, pero lloverá el fuego y la mierda. El aire jamás será bueno, y el río se vengará por haberle dado la espalda, hasta que a todos los trague el barro”, sentenció el cacique, dio la espalda a Juan de Garay y huyó por lo que un día sería la ruta 3.

Otra ruta

Las manos de

April 18th, 2008

Avenida de Mayo y 9 de Julio

Barro

March 8th, 2008

Nací del barro
que en piedra envejece
a tierra vuelvo.

El regreso

January 31st, 2008

Con otros fuegos
Me despide Colonia
Ojos de viento.

Mis dedos fríos
Alma que ha visto todo y
el amanecer.

Uno y otro sol
Todo lo que he soñado
se funde en el mar.

Otro despertar
De lo que amo. Vuelvo.
Río me nace.

Crónica del retorno

January 31st, 2008

El miércoles a las 13.30 salimos del alero repleto de fumones de Valizas y nos subimos al micro. En otra vida bajamos en Pan de Azúcar a las 17 y tomamos otro ómnibus, de parados, que nos depositó en Piriápolis. Volvimos a la casa de Tere y Pinocho a dejar las cosas y sacarme la mugre de 4 días de camping.
Nos reunimos con Lula y partimos hacia la rambla con Ana y Silvina. Buscando un regalo en la feria de artesanos, lo escuchamos, nos miramos y corrimos: encontramos los matófonos en un stand.


Germán y yo, en el puerto, tocando sendos matófonos.

Locos, comimos muchas rabas, tomamos mucha Patricia e hicimos otras cosas que acaso no recuerde. Oímos el pediátrico croac de apareamiento de las ranas, camino a la terminal. El jueves, a las 00.00 clavadas, escalamos otro micro que nos dejó en Tres Cruces, Montevideo, a las 2, para tomar un último bondi con destino a Colonia, a las 3. Me despertaron con una foto a las 5, cuando subimos al buque. Que partiría a las 6 y llegaría a Buenos Aires a las 10. Pero para eso faltaba…

Valizas – Samba de luz

January 30th, 2008

Hastiados del Rey de la Milanga, huímos hacia otro bolichito a vela y con mesas rústicas al aire libre. Sólo quedábamos Germán y yo, esa noche. El mozo, tan cuelgue como nosotros, nos cargaba (“¿Qué es una birra? Nah, mentira, ya les traigo. ¿Son de Montevideo, ustedes?”) mientras nos traía el pedido incompleto, que por escasez terminó siendo… sanguche de milanesa. Andaríamos por algún planeta cuando oímos “bueno chicos, vamos a tocar”.
A la mesa de al lado se sentaron dos guitarras, una pandereta cantante, un cantante a secas y un matófono. Y arrancaron. Nunca dos canciones de bossa hicieron semejante samba cósmica. Con cada acorde las velas derretían las cuerdas y la cordura. Músicos y música reverberaban en su camino hacia dentro de nosotros, llenándonos de luz. Cerraron con “Manuel Santillán, el león”,
flotando el aire de la noche y los presentes, poniendo todo patas para arriba.
La gorra y el mozo eran anécdotas de otro universo. Casi no puedo terminar tragar la cerveza, porque me había atorado con tanta luminosidad, tanta vida fluorescente bajo el cielo negro.

Valizas/3

January 19th, 2008

Los pastizales
Me guían al tesoro
Sol de Valizas

Camping de Valizas

Busco unos fuegos
Para quemar amores
De primavera

Centro de Valizas

Quiero mar y sal
Que laven heridas
y lleven olvido.

Playa de Valizas

Fotos del viaje

January 19th, 2008

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Más fotos en Zoomr.

Gatos Haiku III – Temple of the cat

November 28th, 2007

La mentira oficial ha sido bien pergeñada: “hace casi diez milenios los egipcios domesticaron al Felis chaus y al Felis silvestris lybica en el gato doméstico que hoy conocemos. Era una relación de mutualismo en la cual unos se libraron de ratas y otras pestes y los otros se garantizaron protección y alimento…” Pura falacia. Lo cierto es que todo el desarrollo del pueblo del Nilo estaba al servicio de los gatos. La muerte de un faraón era una simple excusa para las pirámides que los inmortalizaran. Una vez erigidas, los gatos podían reinar a sus anchas, echar maldiciones, y esperar, agazapados, el sacrificio de algún ladrón de tumbas -o investigador del British Museum, que es lo mismo- para darles caza en su laberinto. Keops fue su apogeo, Ramsés II, la mascota del gato más poderoso de la historia. Un hybris imperdonable que los llevó a la decadencia. Hoy quedan pocas sucursales de esa fe agonizante. Ciertos jeroglíficos escondidos en alguna esquina cercana a Beruti y Araoz dan cuenta del último intento, abortado a medias, de levantar un gran templo: planos y presupuesto del Jardín Botánico de Buenos Aires.

Silueta