Casi Haikus » Gatos haiku

May 13th, 2008

Tenía la nariz rasguñada

Estaba en el ex-Belgrano Norte (Retiro-Villa Rosa) de las 14.30 del domingo. Flaco, tenía cara de miedo y nariz rasguñada. Las zapatillas de la señora juraron que no era suyo. Cuando el tren partió, quiso saltar por la puerta y el guarda lo atrapó justo. Se agarraba con alma y garras a su salvador, que se perdió por otro vagón.

Y se fueron al cuarto vagón

Gatos Haiku III – Temple of the cat

November 28th, 2007

La mentira oficial ha sido bien pergeñada: “hace casi diez milenios los egipcios domesticaron al Felis chaus y al Felis silvestris lybica en el gato doméstico que hoy conocemos. Era una relación de mutualismo en la cual unos se libraron de ratas y otras pestes y los otros se garantizaron protección y alimento…” Pura falacia. Lo cierto es que todo el desarrollo del pueblo del Nilo estaba al servicio de los gatos. La muerte de un faraón era una simple excusa para las pirámides que los inmortalizaran. Una vez erigidas, los gatos podían reinar a sus anchas, echar maldiciones, y esperar, agazapados, el sacrificio de algún ladrón de tumbas -o investigador del British Museum, que es lo mismo- para darles caza en su laberinto. Keops fue su apogeo, Ramsés II, la mascota del gato más poderoso de la historia. Un hybris imperdonable que los llevó a la decadencia. Hoy quedan pocas sucursales de esa fe agonizante. Ciertos jeroglíficos escondidos en alguna esquina cercana a Beruti y Araoz dan cuenta del último intento, abortado a medias, de levantar un gran templo: planos y presupuesto del Jardín Botánico de Buenos Aires.

Silueta

Gatos Haiku II – Creación de Buda

November 28th, 2007
Florida 030

Sobre su falda
maúlla acurrucado
Dios crea a Buda

Gatos Haiku I

November 28th, 2007
Temple guardian

En el siglo VI A.C el Emperador de Jade (un libro apócrifo ya olvidado dice que fue Buda) convocó a todos los animales del reino a una carrera para crear el zodíaco y tal vez el universo. La rata, codiciosa de victoria, rompió su promesa de despertar al gato el día de la carrera. El felino llegó tarde, detrás de las doce bestias, y quedó exluído del horóscopo chino. Sin rencores, el gato creó a su propio Buda y sus propios fieles. Otros libros secretos dicen que el universo en el que ahora habitamos es también una obra suya.