June 27th, 2010

El humo que el frío hace huir parece que en cualquier momento va a condensarse hasta que aparezcas frente a mí. Pero me trae en cambio la certeza de estar condenado a tropezar y caer eternamente en la oscuridad de tus ojos. Quiero tomar el ascensor de tus piernas hasta la cima y caer en picada por todos tus agujeros al vacío. Zambullirme y ahogarme para siempre en ese río, quedarme un atardecer entero en las márgenes y las playas de tus labios. Y en la noche oscura y fría junto agua de lluvia, porque te veo en todas las gotas.
July 30th, 2008
Era un sólo pétalo de una misma flor. Era la mosca posada sobre mí mismo. Nos movíamos distintos, cada uno por su lado. Aunque en círculo bailábamos el mismo ritmo.

May 20th, 2008
Era un sólo charco. Ví luz, me hice gotas, y subí. Me hice nube y navegué todos los cielos, acaso demasiados. Dicen que bajé alguna vez, yo no creo en esas cosas. Toda la vida o tres días no supe dónde estaba. Hasta que anoche me lloví sobre todo y me mojé con mis gotas.

May 7th, 2008
Desperté; era sueño. No había otro cielo; era todo cielo y nadaba en celeste. No había otro en toda la tierra y flotaba entre los yuyos. Caí del mar, hecho de barro y sal. El sol me cocinó de golpe. El viento me peinó la piel y me despertó. “Va de nuevo”, susurró.

April 29th, 2008
Parí mil soles. Morí mil noches. Pero es esta la primera, me siento en el estribo y las nubes me comen. Vuelo el frío violeta y no bajo casi nunca. Morí mil y una noches. Parí mil y un soles.

April 29th, 2008
El nirvana es, para los budistas, la mayor iluminación existente en el universo, un estado trascendental interminable que se define por lo que no es.
Hay también un pequeño nirvana: el Satori, una iluminación pasajera que nos hace darnos cuenta de que somos uno con el universo, pero no nos hace fundirnos del todo en él como el nirvana. Es un milagro breve, una trascendencia temporal.
Todos somos Buda, pero creo que la verdadera trascendencia, lo que nos hace inmortales, y universales, lo que nos transforma en pequeños dioses humanos, es la fugacidad. Por eso prefiero los hombres, lo terreno, lo efímero, que es de verdad trascendente.
Esto también pasará. He ahí el milagro. He ahí el Satori.