Casi Haikus » The Twitter Press

Violeta

August 5th, 2010

Formemos un trío hermoso y violento: vos, yo, y nuestras perversiones. Un huracán de lucecitas en lo oscuro, el zumbido del vuelo del cuero, un tambor con nuestros latidos en corcheas, los ríos y las sábanas. Nos dará el viento en la cara, las tormentas compartidas, mientras nos miramos en el abismo del otro. Nos broncearemos los labios y las mejillas de rosa, cada vez que el cielo se vuelva violeta.

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Sobre el llanto

May 18th, 2010

No llores. Reíte, que desde acá te escucho. Soy débil a las mujeres que lloran. Más aún a las mujeres hermosas. Más aún si las quiero tanto. Soy débil a vos y tu llanto. No llores. Ya me voy a encargar yo de deshidratarte. Te desharé en sudor, te desarmarás en lágrimas, te vas a evaporar gota a gota. Y los dos nos vamos a ir por los caños, sí. Y si vas a llorar, llorá. Pero que tu llanto se haga mar, y que suba la marea que nos junte.

Lecho

May 18th, 2010

Te he hecho de menos. Pero cuando nos veamos, te haré todo de más. Te voy a amar tan exageradamente que vas a pensar que tus exs eran putos, que tus viejos no te quisieron, que los dioses se quedaron cortos. No te voy a regalar flores en nuestro aniversario. Te las voy a dar cada vez que terminemos de coger, corriendo en calzones a la florería. Y la cama será un lecho de pétalos y sudor.

Estallido

March 22nd, 2010

Nos enfriamos y nos teñimos de gris. Subimos, nos evaporamos. Nos caímos, desperdigandonos con furia, aterrizando en lugares desconocidos. Nos derribamos sobre la hoja de un laurel, sobre un vidrio solitario, sobre una pared de ladrillo, sobre una nube, sobre vos, sobre todos. Porque todos somos la lluvia, todas nuestras gotas.

Rojo

March 15th, 2010

Tu espalda cruel y generosa era peor que chocar contra una pared de un millón de alfileres. O de un sólo alfiler a la altura del ojo. El ojo que te miraba mientras se desangraba. El ojo que te veía ir y venir los 2.000 kilómetros sabiendo que nunca ibas a llegar. El ojo que había visto un árbol, y una ventana, y un cuarto casi en llamas. El ojo que ya no veía nada, cubierto de sangre.

El desbeso

March 11th, 2010

La ausencia, la falta de beso, la nada. El desbeso puede ser más fatal que la gripe, que el SIDA, que los accidentes de tránsito. Puede el desbeso matarte de a poco, implotarte desde adentro, dejarte tan pequeño como la nada, como la distancia entre dos bocas. Puede el desbeso, en definitiva, partirte en millones de pedazos, uno por cada uno de los besos no dados, y que nadie se digne a levantarlos.

Lo que mata es la desidia, no el desamor

March 11th, 2010

Lo que mata es la cama deshecha, las palabras que no se dicen, el beso sin dar, el desbeso.

Cuenta la leyenda

November 3rd, 2008

Cuenta la leyenda que las leyendas no se escriben más que en tierra, se hacen, se paren, se nacen, y se vuelven a besar de boca en boca.

Piriápolis

January 10th, 2008
Publico en caliente a instancias de mi Hermana Geisha, que al fin y al cabo también entiende que en caliente vivimos, pensamos, soñamos.

Buenos Aires, amante gataflórica, te mata en el lecho y te llora al despedirte con concierto de fuegos que titilan. Y uno tira la añoranza por la borda, la arranca de a jirones y piensa que se hunde. Pero se rescata como los tesoros. Cómo será que fatigué ríos y rutas para que un viejo como el mar venga a decirme que se me nota la nostalgia en la cara y en el alma. Tendré que consagrarla al mar a ver si me la devuelve. Tendré que consagrarla al fuego, que no hay llama que olvide tanto.

Madrugón

January 6th, 2008

La madrugada fría del verano me desviste de noche, me eriza los pelos y las pieles, me saca las estrellas de la cabeza. Cambia vestido cóctel negro por camisón celeste, me reposa la vista y el cuerpo. La brisa fresca apaga el ardor de los ojos y me quiero hacer del aire, para que ni el aire mismo pueda hacerme daño. Pasan los silencios para poder escuchar el latido de la tierra, y quiero enterrar la cabeza en ella como un tubérculo para acallar mis pensamientos. Que la tierra me trague para volver a ella y crecerla desde adentro. Pasar al cielo y soplar el viento que me deshaga y me lleve a flotar. Ida y vuelta a nuestro principio y volver siempre a encontrarnos en el soplo final.