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Tropezón y caída

May 22nd, 2010

Un tropezón no es caída, dicen. Pero quiero. Quiero tropezarme con tu mirada y que las nuestras caigan. Quiero hacer pie en tus párpados y peinarme con tus pestañas. Quiero chocar con tu cornea y asomarme a tu iris. Quiero caerme por tu pupila hasta tocar fondo, para nunca más volver.

Buenos Aires, 1 de mayo de 2010, 22.30, 22º C

May 3rd, 2010

La TV de los sábados es una mierda. La TV es una mierda. Acabo de terminar de cenar y me apura mi amigo que me va a pasar a buscar, pero estuve toda la tarde limpiando la trompeta y pensando en vos y no tengo ganas de ducharme. Me prendo un pucho. El cielo está despejado, se ven pocas estrellas, y las pelotas siguen cayendo del árbol del fondo, y los pinos se siguen sacudiendo con el viento como si no pasara nada. Y pasa.  Pasa que te extraño. Pasa que no sé cómo pasó. Pasa que no es suficiente tortura tenerte lejos como para encima no poder hablarte. Pasa que no sé bien lo que pasa. Pasa que pienso en dentro de unos meses, cuando estés acá y no haya ninguna luz prendida ni ninguna sábana en su lugar. Pasan los abrazos pendientes, en todos los besos que ya nos estamos dando pero tardan en llegar. Pasa que no encuentro forma de explicarlo. Pasa que no se puede explicar. Pasa que en unos meses también va a ser sábado a la noche y nosotros no vamos a saber ni qué día es, ni como nos llamamamos, porque nos vamos a llamar “te quiero”, “te adoro”, y eso que no podemos decirnos. Pasa que un día va a ser sábado a la noche y vas a estar acá.

El ciclo

March 16th, 2010

Vía Postsecret.

Puñal

March 10th, 2010

Un puñal nacido del medio de la tierra, de aleaciones milenarias, de la mano firme de un herrero, es el puñal que sangra y gotea sobre la tierra, que destroza piel, nervio, hueso, que se clava en lo más profundo de un corazón que deja de bombear hacia unos ojos que sólo ven antes de cerrarse una mano y un puñal que sangra.

Espera

January 14th, 2010

Postsecret

Grullas

April 15th, 2009

Papel sobre papel, doblez sobre doblez, la leyenda decía que tenían que ser miles o un millón para cumplir un deseo. Pero vino el viento y se volaron todas. Te quedaron dos nomás, vos y yo. Lo justo, aunque demasiado poco, para cualquier deseo.

Tormenta

March 28th, 2009

Del ojo de la tormenta pasamos afuera y se largó con todo. Vos me llovías las estalactitas en el pecho. Puse una represa en tus ojos y nos agarraba fuerte, pero no alcanzo: vino la crecida y nos llevó a los dos. Cada uno por su lado. El cielo estaba lleno de nubes y de viento y de historia.

Cuelgue

August 22nd, 2008

-(…) Yo estudiaba en la UADE y ese semestre me la pasé fumando, no hacía nada. Hasta que agarré, dije “estoy pagando al pedo” y me pasé a la UBA.
-Claro, si vamos a estar al pedo y fumando, al menos que sea en la universidad pública.
-Y sí, pero está bueno estudiar, ir a la facultad…

En la clase de Pakua, sobre el año fasático.

Diario del 504 – Día VIII

August 20th, 2008

El sorete del mecánico me dijo que el auto iba a estar en 2 ó 3 días. Tardó una semana. Obvio. $600 me cobró, me cagó el mes el hijo de puta. Igual, le pagué porque me tenía que subir al auto urgente, no podía estar más en casa. El pibe no me habla ni del colegio. La nena, la más grande, ni quiero saber en qué anda, a la hora que vuelve. Lo peor es mi mujer, ni hablar. Me volvió loco toda la semana. Que las cuentas, que los chicos, que mi suegra, que el alquiler. Pobre, si no supiera cómo está la cosa la mandaría a laburar, que está al pedo como cenicero de moto.
Ahora por suerte ya está. Volví a la remisería. El gordo está deprimido, el negro va cuando quiere, y Catini me mira mal y me dice que tenemos que hablar, pero no hablamos. No importa, todo se pasa cuando me subo al auto. Arriba del 504 estoy tranquilo y no me jode nadie. Ya no hace más ruido. Ni hay nadie en la calle. Tres viajes, hoy. Nadie.

Postales Cordobesas – Partida

August 20th, 2008

Con la espalda adolorida, me colé un calmante.
-”Tomate un dramamine”, me recomendaron.
-”Ya tomé otra cosa, y ya sabés el dicho: no mezclés si no sabés mezclar”.
Igual me lo llevé en la billetera.
Retiro en medio de la niebla deeppurpleriana.
Me senté, arrancamos, miré las luces que atravesaban el humo.
Ya me había dormido cuando tomamos la General Paz.