Retorno
July 22nd, 2008Soy lo que estoy diciendo
digo lo que soy.
Que tengo el cuore de papel
y sangre en la tinta.
Que nos hacemos de haceres
Y vuelvo a ser un mes después.
Soy lo que estoy diciendo
digo lo que soy.
Que tengo el cuore de papel
y sangre en la tinta.
Que nos hacemos de haceres
Y vuelvo a ser un mes después.
La fuente se va
de los dos que venimos
el agua sigue
De enteras lunas
volamos aire frio
subio la noche
Tenemos compañero nuevo. El ingeniero que lleve la otra vez a Constitución, Álvarez se llama. Contó que trabajaba en ENTEL y aguantó unos años después de que la privatizaron, pero hace poquito nada más lo rajaron. Se cansó de ir a entrevistas, vio el cartel de “tomo auto” y uso parte de la indemnización para arreglar el Galaxy que tenía. Dice que es hasta que encuentre otra cosa. Como todos, bah. El Negro Martínez se hizo amigo enseguida y organizó un asado en lo de Mechi y el gordo para festejar. Algo hay que celebrar, ¿no? A Catini le da mala espina, pero no me dijo por qué. Mientras tanto yo sigo juntando una miseria, el traqueteo no para, y ahora hace un ruido feo en cuarta. Mejor me voy que ya me llama el gordo con los chori.
No sabés lo que me pasó. Levanto a dos en Pavón y Andrade, cerca de la estación, me hacen ir hasta enfrente del bingo y me dicen “Esperame acá”. Bajan los dos, yo me quedo tranquilo escuchando la radio, con el auto en marcha. A los tres minutos se vuelven a subir y me gritan “Rajá, rajá, pelotudo, corre”. Habían afanado el bingo, enfierrados y con caretas en la cara. No se puede creer, a las tres de la tarde, plena luz del día. Me hicieron ir a los pedos hasta Fiorito y ahí los dejé. “Enfilá de nuevo y ni mires para atrás, ¿escuchaste gordito?”, me dijeron. Más vale, salí corriendo de ahí. Como era temprano y había sido el segundo viaje del día volví a la remisería. ¿Qué iba a hacer sino? Salió un viaje para Villa Diamante, pero no en pedo lo agarraba. Y el 504 no para de hacer ruido.
El mecánico piensa que soy boludo o que recién aterricé de Miami. Es el eje delantero y me quiere sacar media luca. Dice que el repuesto no se consigue y está carísimo. Como si fuera un 405 o un BMW. Como si yo no lo hubiera visto con El Rulo Ruleman, ese que levanta autos y vende las partes en Warnes. Me quiso ver la cara, que se haga ortear.
Hoy hice cinco viajes de nuevo, pero me salvó una mina que iba a Palermo con dos nenes. La pinta de cogotuda que tenía, si vieras el terrible derpa sobre Libertador donde la dejé, mamadera. Con esto tiro un rato. A la vuelta, por Pavón agarré un bache del tamaño de un cráter. Ahora traquetea peor y no hay radio que lo tape. Mecánico del orto.
Una de cal y una de arena: hice como siete viajes hoy, pero mientras llevaba a uno a la cancha de Lanús, entraron a afanar otra vez en la remisería. Decí que el gordo había salido y estaba solita Mechi, que le dio todo enseguida, sino… vos viste como es de sacado. Por suerte yo ya había cobrado lo del mes. Catini no, se quiere matar. Igual para la diferencia que hace cuando lleguen las cuentas en unos días… Se lo contaba a una vieja que iba a malvinas, para el lado del cementerio. Me dijo que la gente ya no quiere salir a la calle. Lógico, como están las cosas… Y el auto sigue traqueteando, la puta madre. La semana que viene, al mecánico.
Hoy estuvo peor: tres viajes en todo el día. Encima de Pavón y San Martín a la estación, todo así. No se ve un alma en la calle, a lo sumo un par de personas por Mitre o Pavón. Yo no sé qué hace la gente, pero no me gusta que no haya nadie. El Negro Martínez dice que con la falta de laburo, nadie va a querer salir para que lo maten al pedo. Yo no sé, pero más vale que empiecen a salir o nos fundimos todos. Encima el coche empezó a traquetear de a ratos y me parece que son los ejes. No me quiero imaginar lo que me va a costar el arreglo. Subí la radio para no escucharlo. Mejor no escuchar.
Es increíble la malaria que hay. Hoy hice cinco viajes. Cinco nada más. Y todos cortos; veinte cuadras o menos. El único más o menos fue un ingeniero que iba al centro a una entrevista. Hace tres meses que busca laburo, dijo, y nada. Cómo será que lo alcancé hasta Constitución y de ahí se tomo el subte, porque para el viaje entero no le alcanzaba. Si esto sigue así, yo no sé qué va a pasar.

Buscar el signo que nos salve a todos.
Tengo un sueño.
Otro día se los cuento